Caminando hacia los nuevos Grados C
Registro, requisitos y flexibilitzación en un año de transición
La implantación del nuevo modelo de Formación Profesional avanza con decisión, y uno de sus elementos centrales, los Graus, está empezando a tomar forma. Aunque la gran mayoría de ellos aún no han sido publicados, las administraciones han iniciado un periodo de transición que permite preparar el sistema para la llegada progresiva de más de 400 especialidades de nivel C.
El pasado 27 de enero, asistimos a la Jornada Técnica sobre el nuevo modelo de gestión de la FP, organizado por el Servicio Público de Empleo de Cataluña. En ella, entre otros, se trató el controvertido tema sobre el estado transitorio que el sistema tiene de antemano en este 2026 y cómo se aplicarán las medidas de flexibilización documental y administrativa, y cómo adaptará el proyecto formativo y los criterios de verificación al nuevo modelo basado en resultados de aprendizaje (RA) previstos en la LO 3/2022 y en el RD 659/2023.
La prioridad es inequívoca: dar cobertura formativa sin interrupciones, manteniendo garantías y asegurando una adaptación ordenada hacia la nueva oferta.
El reto central: activar el registro en un escenario de publicación progresiva
Con la futura publicación de los Grados C prevista en varias fases, el registro de las entidades que los impartirán y las actuaciones destinadas a su puesta en marcha, se activarán de manera gradual, tal y como ya se ha hecho en otros periodos de cambio normativo. Este año, sin embargo, la transición tiene una particularidad significativa: los certificados profesionales actuales se están prorrateando para integrar las horas de aula y de empresa, anticipando la lógica de los futuros Grados C.
Esta adaptación no equivale a disponer aún de los nuevos títulos publicados, pero sí permite empezar a trabajar con la estructura dual y con los requisitos metodológicos y de verificación que los caracterizarán.
Un aspecto importante del futuro despliegue es que cerca del 90% de los Grados C derivarán de un Grado D, y eso implica un mecanismo de agilización. Esto implicará que las entidades autorizadas en un Grado D podrán activar los Grados C, B y A vinculados, siempre que el catálogo esté publicado y disponible (LO 3/2022, artículos. 29 a 38).
Hasta que la tramitación de oficio prevista en el artículo 198 del RD 659/2023 no se aplique plenamente, las administraciones operarán con una petición genérica que recogerá los datos mínimos para garantizar la trazabilidad entre registro, instalaciones y actuaciones formativas.
Requisitos, verificaciones y nueva estructura curricular: un cambio de lógica real
El nuevo modelo introduce un cambio profundo en la manera de entender la oferta formativa. Las antiguas unidades formativas (UF) y capacidades (C) evolucionan hacia resultados de aprendizaje (RA) ( tal como se describe en la LO 3/2022, arts. 13 y 35 a 40). Y ello, impide establecer equivalencias automáticas con los antiguos CP, lo que hace que la publicación de los mismos se esté ralentizando por la dificultad que representa su equiparación en el nuevo modelo.
Ante ello, los requisitos se comprobarán según dos escenarios:
Si un futuro Grado C depende de un Grado D, se comprobará si el Grado D está implementado en la comunidad territorial competente (en este caso Cataluña) y si es así, se aplicará la normativa propia. Si no, se aplicará el marco estatal.
Si un futuro Grado C NO depende de un Grado D, el currículo y los requisitos dependerán directamente del Ministerio, según la LO 3/2022 (arts. 35 a 37).
¿En qué se está trabajando en estos primeros meses de la transición hacia el nuevo modelo?
Mientras tanto, las administraciones están analizando aquellos ámbitos donde hay necesidad emergente sin formación desplegada. Las entidades pueden contribuir: la detección de necesidades con compromiso de contratación es hoy la vía más rápida para priorizar activaciones.
El nuevo modelo de proyecto formativo ya está diseñado, incorporando la declaración responsable del personal formador, pero su implantación también será progresiva.
¿Qué actuaciones se contemplan durante este año de transición?
La actualización del proyecto formativo se hará coincidiendo con la ejecución real, no antes. Además, en cada Certificado o Grado C «prorrateado» se indicará por cada resultado de aprendizaje (RA) qué se realiza en centro y qué en empresa (formación profesional en empresa, antes prácticas profesionales), según regímenes general e intensivo. Mientras tanto, el modelo seguirá utilizando las unidades formativas UF hasta que la nueva ordenación esté plenamente desplegada.
El impacto para las entidades que los imparten y próximos pasos
A pesar de este escenario de transición el sistema ya está preparando las condiciones para que, cuando lo esté, las entidades puedan activar la oferta con garantías. Los cambios inmediatos serán que las entidades con autorización en Grado D podrán activar rápidamente la oferta vinculada cuando se publiquen los Grados C. En paralelo el registro se irá actualizando con información mínima imprescindible de las entidades que los impartirán en el futuro y las verificaciones incorporarán progresivamente los criterios adaptados a los nuevos RA. También se priorizarán aquellas necesidades con compromiso de contratación.
Y como próximos pasos, se adaptará el procedimiento a la tramitación de oficio previsto en el RD 659/2023, art. 198 cuando sea aplicable, publicando las correspondientes instrucciones clarificadoras para el proceso que se seguirá, se identificarán los ámbitos profesionales sin formación desplegada pero con demanda emergente y finalmente, se avanzará en un plan de simplificación documental que elimine procesos duplicados.
Un año para preparar el terreno
Nos encontramos en un año de transición estratégica. La publicación progresiva de los Grados C marcará un antes y un después en la ordenación de la FP, pero es durante este periodo cuando se construye la base que permitirá que el nuevo modelo nazca sólido. El prorrateo de los certificados profesionales, la flexibilización documental y la planificación dual son elementos que anticipan el futuro y garantizan que el sistema no se detenga mientras se esperan las resoluciones del BOE.
El objetivo final es claro, que la formación llegue donde es necesario, cuando es necesario, y con los estándares de calidad que el tejido productivo necesita.
